Lo dije antes y no me cansare de repetirlo: Microsoft nunca va a dejar de sorprenderme:
De Kriptópolis
“Arrieros somos y en el camino nos encontraremos”, reza un dicho popular.
Y es que -dicho sea sin acritud- el tiempo acaba poniendo a todo el mundo en su sitio.
Y ha querido el tiempo (o el Destino, que es otro de los dioses inmisericordes, neutrales y cegatos que afligen con sus caprichos al ser humano) que para atacar al usuario de una determinada manera acabara siendo necesaria la cooperación de dos navegadores rivales.
Por recordar un poco, la cooperación consiste en lo siguiente:
Si se visita la página maliciosa con Firefox no existe riesgo alguno.
Si se visita la misma página con Explorer (y el usuario también tiene Firefox instalado), el desastre se consuma.
Dejando de lado los tecnicismos (en los que algunas mentes alicortas prefieren embarrarse), parece de sentido común que ante esa situación sólo cabe una aproximación honrada: que cada uno solucione la parte que le toca.Sin embargo, desde el primer momento la aproximación de los dos “afectados” (y nótese aquà el uso intencionado de la palabra “afectados”, en vez del término “culpables”) no ha podido ser más contrapuesta…
AsÃ, Mozilla, que podÃa haberse escudado fácilmente tras la expresión “no es mi problema” (al fin y al cabo, cualquier usuario que navegue con Firefox no es vulnerable a este ataque), afirma de inmediato que solucionará su parte del problema. A los siete dÃas justos, en efecto, esa parte está solucionada.
Por el contrario, Microsoft afirma desde el primer dÃa que éste “no es su problema”, de donde se desprende que no hará nada por reparar su parte (es decir, por mejorar su filtrado de los manejadores de eventos). Y en esas sigue.
La posición de Microsoft es, más o menos, la siguiente: “Esto es Internet; si su Firefox es incapaz de manejar una entrada maliciosa, arreglen ustedes su maldito Firefox”.
Sin duda muy cómodo para Redmond, pero para su desgracia hay planteamientos mucho más responsables en materia de seguridad, como el siguiente: “Un programa seguro ha de cuidar tanto sus entradas como sus salidas”. O incluso esta versión menos estricta: “Que tu programa sea liberal con sus entradas, pero estricto con sus salidas”. En definitiva; aceptemos un razonable compromiso: Explorer deberÃa filtrar mejor sus salidas y Firefox manejar mejor sus entradas. En este caso, Mozilla ya ha hecho sus deberes con la segunda parte, mientras Microsoft sigue considerando que no ha de hacer nada con la primera.
Pero, ¿realmente Microsoft no necesita parchear este asunto en su Explorer? No lo sé, pero este “bug” (que Microsoft considera -otra vez- una “feature”) no sólo permite -o permitÃa- pasar parámetros indeseables a Firefox, sino que sigue sirviendo de vector de ataque contra Adobe Acrobat, AOL Instant Messenger, Skype, e incluso otros productos de Microsoft, como Outlook, Outlook Express, NetMeeting y Windows Media Player.
Ante este ejemplo palmario de lo que Microsoft entiende por “seguridad” no es de extrañar que algunos medios ya estén pidiendo a gritos a los de Redmond que reparen su parte… ni tampoco sorprende que Explorer continúe perdiendo terreno a pasos agigantados.
Por suerte no uso iExplorer mas que para cosas puntuales, ojala los webmasters se den cuenta de esto y empienzen a preparar sus paginas para que se vean en cualquier navegador.






